La tarde del día trece comenzó antes de que Erika cruzara la puerta.
Comenzó en el momento en que decidió cómo iba a comportarse.
Porque no se trataba solo de conocer a otro sujeto.
Se trataba de cómo hacerlo.
De qué mostrar.
De qué ocultar.
De qué provocar.
Y, sobre todo… de cómo afectaría eso a Damián.
La puerta se abrió exactamente a la hora indicada.
Dos asistentes estaban afuera esta vez.
No era habitual.
Eso, por sí solo, ya indicaba que las condiciones habían cambiado.
—Es momento —dij