La madrugada avanzó sin concesiones, como si el tiempo hubiera decidido apretar el paso para obligarlos a llegar antes al punto de quiebre. En la mansión Miller, la ofensiva de Damián comenzó a perder fuerza de manera evidente. No porque él lo aceptara, sino porque la realidad no le ofrecía otra opción.
Alessandro permanecía en la sala de control improvisada, observando los mapas tácticos que se actualizaban en tiempo real. Cada punto rojo que desaparecía era un intento frustrado, cada línea qu