**ÚRSULA**
La invitación llegó esa mañana, con la solemnidad de un presagio.
Un sobre de marfil, grueso, elegante, bordado en oro. Al tacto se sentía importante, como si lo que contuviera tuviera el poder de cambiarme.
Al abrirlo, un aroma ligero a lavanda escapó entre las solapas. Dentro, una tarjeta escrita en una caligrafía impecable me dio la bienvenida, no con palabras explícitas, sino con lo que representaba: una reunión exclusiva para esposas de empresarios, un evento social en el que, a