**ÚRSULA**
Ahí estaba yo. Esa mujer que no pedía permiso para ocupar espacio. Que no necesitaba llenar el silencio con palabras para hacerse notar. No era exactamente yo… pero tal vez una versión más clara, más consciente de lo que ahora era. La esposa de Klaus.
Pero también… En construcción, sí, pero firme.
Deslicé los dedos por el dobladillo, y luego me até el cabello en una coleta baja. Maquillaje discreto, perfume suave. No una máscara… sino una armadura.
Salí del vestidor con pasos más lentos, no por inseguridad, sino porque, por primera vez, quería ser consciente de cada uno de ellos.
El espejo me devolvía la misma imagen de siempre.
Parada frente al armario, con los brazos cruzados y la mirada recorriendo cada prenda, sentía una mezcla de frustración y ansiedad. Tenía que verme diferente. No solo estar arreglada, sino transmitir algo nuevo, algo que dijera sin necesidad de palabras que ya no era la misma chica de antes. Que ahora era una mujer casada, alguien que pertenecía