Mundo ficciónIniciar sesión**KLAUS**
Yo, en cambio, me quedé. Me giré lentamente hacia Diego, midiendo cada gesto, cada silencio. Levanté una ceja con la misma cortesía con la que otros empuñarían un arma.
—No vuelva a insultar a mi esposa —le dije con voz baja, casi amistosa. Mi sonrisa era tan serena como helada—. No soy un hombre con quien quiera enemistarse, señor Meyer. Créame, no porque







