**ÚRSULA**
En cuanto mi mirada se cruzó con la suya, una alegría infinita se apoderó de mí. Todo el miedo, la incertidumbre, el peso de los nervios que había cargado durante las últimas horas, desaparecieron de golpe. Corrí hacia él, dejando que el impulso de la emoción guiara mis movimientos. Mi mochila rebotaba sobre mi espalda, pero en ese momento ni siquiera era consciente de ella. Solo había una cosa en mi mente: Klaus.
Cuando llegué a él, no lo pensé dos veces. Lo abracé con fuerza, dejand