Mundo ficciónIniciar sesiónElla miró su teléfono y luego miró a Álvaro culpable. Él lo supo inmediatamente: era Sebastián.
Bajó la cabeza y se apartó de ella para que hablara con tranquilidad, aún así pudo escucharla perfectamente.
—¿Aló?... Es que…no estoy en casa… No… No, Sebastián… Escúchame… Sí, me llevó al médico… Sebastián, por







