Mundo ficciónIniciar sesión—¡De Sebastián! —gritó Sarah casi incrédula.
—Así es.
—No, no puede ser, él sería incapaz de hacer algo así.
—Al parecer, fue capaz.
—¿Y me culpó a mí?
Álvaro se encogió de hombros.
—También está el problema de que el departamento aparece comprado por Miguel, pero puesto a tu nombre.
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