Mundo de ficçãoIniciar sessãoDiego miró en dirección a Sarah que continuaba sentada, sobándose las manos, el frío se hacía sentir aquel día. Sebastián siguió su mirada.
—¿Sarah? —Preguntó con sorna Sebastián— Creí que la odiabas.
—Sí, cuando creía que fue amante de tu padre y de tu hermano, cuando creía que te había lastimado como nadie más podría hacerlo, cua







