Mundo ficciónIniciar sesiónSarah abrió los ojos y estaba en los brazos de Álvaro en el asiento trasero de su auto.
—¿Cómo te sientes?
—Mareada —contestó simplemente, con los ojos entrecerrados.
—Tranquila, ya vamos a llegar a la casa.
Sarah se apoyó en el pecho de Álvaro y cerró los ojos.
—¿Qué pasa? —Le preguntó él acomodando su cabello.
—No quiero desp







