Capítulo 33 ¡Te necesito!
Arabella no podía creer en su mala suerte, allí en el despacho de su jefe estaba James Ross, lo cual quiere decir que es el cliente que haría la compra global para sus hoteles.
— ¿Se conocen? —repitió Henri Scott con asombro
—, ¿Cómo estás, Arabella? Sí, Scott, he tenido el placer de conocer a Arabella en la fiesta del señor Brown celebrada hace poco tiempo
—Un gusto saludarlo de nuevo señor Ross
—Volvemos con eso, no habíamos quedado en que nos llamaríamos por nuestro