Miranda escuchó la camioneta salir del garaje y llamó con urgencia a Tiano Fiathichelly. Como un favor personal, le pidió preparar veinte sándwiches de pavo.
Al principio, el chef de Côte d’Étoile se negó rotundamente; vender comida rápida no era su especialidad ni formaba parte de su prestigiosa idea de negocios. Sin embargo, Miranda lo persuadió contándole la verdad con total desparpajo: quería molestar a su esposo.
—Tienes demasiado tiempo libre —observó Fiathichelly con un suspiro, pero fin