Luis Suárez esperaba cerca de la salida a los estacionamientos; quería saber de primera mano cómo se veía David al ser auditado por su esposa. Pasadas las cinco de la tarde, David salió empujando la silla de su esposa. Iba sonriendo y la ayudó a acomodarse dentro de la camioneta. Aquella visión le quitó la sonrisa de los labios por un momento; si David sonreía luego del inicio de la auditoría interna y la llevaba de regreso, significaba que su relación seguía inquebrantable. Apretó los puños ha