Los rayos anaranjados de la tarde empezaban a caer sobre la ciudad. David miró a través del gran ventanal que daba a la avenida principal. El bullicio de las fiestas navideñas tenía las tiendas abarrotadas y las aceras mostraban un flujo incesante de familias.
Al voltear, encontró a su esposa sentada en el filo de la cama, con los ojos llorosos. Entendió de inmediato: ese era el doloroso precio de recuperar la memoria. El golpe de realidad diciéndole que él era lo único que ella tenía.
Se acerc