La alarma sonó a las cinco de la mañana. David fue a buscar a Miranda. Ella ya estaba despierta. Él le entregó el traje de entrenamiento para natación y un gorro de silicona especial para proteger su cabello naciente.
Ella prefirió colocarse el traje antes de salir porque se sentía más cómoda cambiándose de ropa sobre la cama.
Se dirigieron a la piscina olímpica en silencio. Al llegar, le ayudó empujando la silla. Fueron a las duchas y, al salir, la piscina estaba totalmente abandonada. Él la c