Héctor levantó la vajilla y se sentó al lado de David. Lo miró de reojo, analizando la situación con seriedad.
—Regresó más rápido de lo esperado a pesar de la niebla. ¿Acaso al final canceló su cita? —preguntó en tono de camaradería.
—Tenía que hacerlo. No sabía si la enfermera llegaría a tiempo; Miranda tiene que cuidar su pie y no iba a dejar que tú te hicieras cargo de sus necesidades fisiológicas.
El pragmatismo de su respuesta tenía un tinte de verdad y un trasfondo que empezaba a bri