Al salir de la oficina de registros, el silencio era tenso, incómodo y demoledor, volviendo el aire irrespirable.
—Puedo explicar todo —articuló David.
—Se te olvidó contarme tu matrimonio anterior. ¿Qué más falta? —El tono cargado de ironía y rabia hizo voltear con descaro a una pareja que se dirigía sonriendo a la oficina de registros.
—De ese matrimonio tengo una hija.
El tiempo pareció detenerse. Ella no quería escuchar más; no contaba en ese instante con la capacidad para procesar t