Después de buscar varias recetas y sus ingredientes, salieron al supermercado. Para aligerar cosas pidieron ayuda a uno de los encargados de reposición de productos; terminaron en tiempo récord y en la caja Miranda se vio obligada a usar la herencia de su padre, quedando su cuenta con dinero suficiente para tomar un taxi.
De regreso, David se encargó de acomodar todo en la cocina y Miranda fue a cambiar sus cosas al departamento principal. Colocó delicadamente sus cremas y maquillaje, invadió e