Cuando Keith llegó a su departamento caminaba en esa inmensa pero fría sala de un lado para otro parecía un león enjaulado tomó el citófono y grito —¡¡Estoy esperando a alguien y no quiero que nadie me moleste!! —se preparó un trago de whisky sin hielo ya que necesitaba algo fuerte que se tomó de un solo sorbo como si de eso dependiera su supervivencia.
Sólo habían pasado unos diez minutos cuando decidió llenar su vaso nuevamente, sonó el timbre abrió la puerta y vio a Liz parada frente a é