CAPÍTULO 75
JULIAN
Salí del edificio de Belmont Motors con la frente en alto, aunque por dentro la verdad era otra. Ignacio había dicho lo que yo más temía escuchar, y lo peor era que tenía razón. Intenté mostrarme imperturbable, como si nada me afectara, pero esas palabras me taladraban la mente: Monserrat es la mujer de mi vida y la deje ir.
Quise convencerme de que no me importaba, de que era solo un recuerdo, pero ya no podía engañarme. Ella lo era. Siempre lo fue. Y me había pasado años o