CAPÍTULO 18
MONSERRAT
Sabía que iniciar cualquier tipo de conversación con Julián esa noche era un error… pero fui tras él. Quería escucharlo, quería su versión. No me dijo nada y, al final, la noche terminó en desastre: sin coche, sin dinero, sin celular… sin nada.
Caminamos casi veinticinco kilómetros para llegar a mi casa. Fue una eternidad. El silencio entre nosotros era tan pesado que parecía retumbar en mis oídos. Sentía cada paso como un castigo: el aire frío de la madrugada me cortaba