El tiempo fluyó con la densidad del mercurio mientras la gestación de Tamara alcanzaba su clímax. Nueve meses habían pasado desde que el primer rastro de frío tocara la ciudad, y ahora, en el último tramo de su embarazo, la Luna Blanca irradiaba una autoridad que mantenía a la manada en un estado de reverencia constante. Durante este lapso, la coalición entre el bosque y el acero se había transformado de una tregua amarga a una maquinaria de caza de una eficiencia aterradora. Ya no eran dos esp