Al ver que Naia no respondía, Virgin dejó el cheque en blanco. Luego extendió la mano para entregarlo. Pero éste no fue recibido. Entonces la mujer mayor lo dejo sobre la mesa frente a ella, generando un sonido particular al golpearlo con la punta de una de sus uñas bien arregladas.
La colombiana pudo ver que no había una cifra en aquel papel, pero todo lo demás estaba diligenciado.
—Puedes poner el monto que quieras, ve hoy mismo al banco y cámbialo —ordenó la mayor.
Naia negó con un movimie