Aquellas palabras quedaron grabadas en la mente y el corazón de Naia, por lo cual si aquel era un sueño, deseaba no despertar. Desde que fue dada de alta en el Hospital hace dos días él no se apartó de su lado, lo cual se sintió agradable, por todas su atenciones y el afecto que le demostraba tanto a ella como a Leo, pero también resultó preocupante por cuanto había dejado de ir a trabajar y notaba que ignoraba las llamadas de Marguerite y del abogado Steve.
—Naia, han traído el desayuno —enunc