—Señorita Ortega, recuerde que es importante hablar con el psicólogo, él le dará el tratamiento oportuno —dijo la doctora Stevenson.
Pero Naia evadió su mirada, sólo se limitó a mirar sus manos unidas, sintiéndose muy tonta por lo que había sucedido. Estaba más preocupada por el mal momento que le había hecho vivir a Matthew, que por lo que la mujer mayor le estaba diciendo en este momento.
Al ver que la paciente no respondía, la médica prosiguió:
—Usted continúa evadiendo algunas preguntas y e