Sin saber qué hacer la sostuvo entre sus brazos.
— ¡¿Qué sucede?!
Preguntó, pero ella no podía responder, se estaba ahogando. Su rostro enrojeció mientras llevaba las manos a su pecho de forma desesperada.
—No puedes respirar —Ella asintió rápido y él tomó el teléfono para llamar de inmediato al 911 de emergencias.
Dejó el altavoz encendido mientras pedía por ayuda, y al tiempo en que ella continuaba ahogándose desesperada. Naia se desmayó en sus brazos y él la dejó sobre la alfombra. Recordó