—Señor Garner, el abogado McGregor está al teléfono, lo necesita urgente— dijo la señora Pressly al otro lado de la puerta.
—Entre —ordenó enérgico.
Lo cual ella hizo, lo miró con atención y también a la joven mujer a su lado, incluso pasó sus ojos por la pequeña mecedora en la que se entretenía el pequeño.
— ¿Usted le ordenó a Naia venir aquí y también le dio más trabajo cuando le dije que no la importunara?
Con actitud estoica ella respondió:
—No señor, hoy no he hablado con la señorita.
— ¿Q