Sin pensarlo dos veces Matthew se levantó y salió del vestier dejando a Naia ahí para encargarse de lo que hubiese sucedido.
— ¿Cuál es el problema?, ¿En dónde está el bebé? —preguntó muy preocupado al ver que ella no lo tenía en sus brazos.
—Él está bien, pero es que...
— ¡Hable! —Su tono fue enérgico.
—Sí, lo que sucedió es que cuando estábamos cuidando del bebé, una mujer se acercó para mirarlo, incluso intentó cargarlo por un momento, pero el niño vomitó su ropa. Ahora ella está histérica