Punto de vista de Selina
Ese día, el trabajo en la oficina había estado bien; no había mucho que hacer y parecía que los casos penales estaban disminuyendo, lo cual era estupendo, ya que los casos civiles daban mejor reputación. Mi mirada se posó en las rosas rojas sobre la mesa, aunque en el otro extremo.
Me las había dado Benny cuando me fui a trabajar y las adoraba. Era algo que jamás le diría, y la pequeña nota garabateada dentro, que decía: «Solo para recordarte cuánto lo siento», me hizo