CAPÍTULO 77: LO QUE SE EDIFICA CON EL ALMA, EL TIEMPO LO FORTALECE Y LO HACE VIVIR POR SIEMPRE
Han pasado ya cuarenta y cuatro años completos. Cuarenta y cuatro años desde aquella noche que quedó grabada a fuego imborrable en lo más profundo de sus almas, una noche que ni el paso de los días, ni la brisa salada y cálida del Caribe, ni el transcurrir de toda una vida podrán borrar jamás: una lluvia torrencial que caía sin descanso, tan fuerte que golpeaba el suelo, las tejas y las paredes como si el cielo entero se partiera de dolor; un viento helado que aullaba entre las calles vacías, a