Lucía no se había dado cuenta de que todavía evitaba una palabra hasta que alguien se la puso delante.
Ocurrió el sábado durante una salida del curso de fotografía. El profesor había organizado una caminata por varios puntos de Santo Domingo para practicar fotografía urbana y Lucía llegó temprano con la cámara colgada al cuello, una botella de agua y la firme intención de no terminar con los pies destruidos como la última vez. Gabriel tenía trabajo aquella mañana, así que habían quedado en vers