Lucía encontró la camiseta gris de Gabriel dentro de su bolso el lunes por la mañana y sonrió al recordar la noche anterior. Había dormido en su apartamento, se habían acercado más y, cuando ella decidió detenerse, nada cambió entre ellos. Gabriel no actuó como si aquel paso significara que todo volvía a ser como antes. Esa tranquilidad le gustaba.
Esa misma tarde Gabriel fue a su apartamento para ayudarla a colocar unas repisas que Lucía llevaba casi dos meses ignorando. Llegó con un taladro y