Ella había querido complacerlo, mucho más que complacerse a sí misma.
Aquello le pareció una revelación que, si la analizaba demasiado, podría hacerla acurrucarse en algún lugar. Y estaba desnuda en la ducha asombrosamente lujosa de Tyler, y no era ni momento ni lugar para ponerse en posición fetal.
—Mírame —dijo en voz baja, muy consciente del tono áspero de su voz—. Atrapada entre la espada y la pared. Literalmente.
—Muy gracioso. —Se acercó a ella y, sin preguntar, tomó un poco de gel de duc