CAPÍTULO 53. Tienes mi permiso
Franco cerró los ojos mientras buscaba desesperadamente los labios de Victoria y su respiración se hacía pesada y superficial. El miedo actuaba sobre él de una forma extraña, tanta desesperación por perderla, lo hacían querer todo de ella, en ese mismo momento, como si fuera un espejismo y de un momento a otro fuera a desaparecer.
Le sacó la blusa de un tirón y la escuchó ahogar un jadeo, pero si era sorpresa o excitación pronto lo sabría, porque su suéter cayó a varios metros cuando ella se lo