CAPÍTULO 70. El último heredero legítimo
Franco miró de nuevo aquella maleta. No lo hacía particularmente feliz los planes de Victoria para ella, pero si era honesto, tampoco era algo que les perteneciera.
Volvió a meterla en la caja de seguridad y salió al corredor, avanzando despacio hasta que escuchó las voces de Amira y de Victoria.
Habían pasado una semana en Ucrania, pero no podían extenderse más, porque finalmente eran el Conte y la Mamma de una familia que necesitaba estabilidad de nuevo. Así que habían regresado y apenas dos