CAPÍTULO 34. ¿Quieres ayuda con ese vestido?
Debían ser las diez de la noche cuando la familia se despidió y comenzó a retirarse. Los niños estaban cansados y entre ellos, Massimo ya dormitaba sobre el hombro de su madre.
Franco y Victoria suspiraron cuando el último de los coches desapareció por la verja de entrada y el Ejecutor del Conte se giró hacia Massimo.
—Venga con el tío Archer, que tu padre y tu madre están demasiado remendados todavía —dijo tomándolo de las manos de Victoria y subiendo con él las escaleras.
—¿Estás bien? —pre