La noche no trajo descanso.
Isa permaneció despierta mucho después de que el mundo se sumiera en silencio, con la mirada perdida en el techo desconocido del apartamento de Adrián. Había algo inquietante en aquel lugar: demasiado ordenado, demasiado perfecto… como si cada objeto estuviera colocado no por gusto, sino por estrategia.
A su lado, Adrián dormía.
O al menos eso parecía.
Su respiración era constante, pero su cuerpo permanecía tenso, como si incluso en el sueño estuviera preparado para