Continuación del capítulo 54...
Me dirigí con tranquilidad, sin ninguna prisa a la sala donde serían las clases. No me sentía nerviosa o ansiosa, solo era cierto vacío que no permitía que ninguna otra emoción se reflejara, como una neblina que tapa la vista de lo que hay al frente. Mis pasos resonaban, pues me había puesto los tacones de antemano. Si igual tendría que aprender a usarlos, lo mejor era tenerlos el mayor tiempo que pudiera. Llegué a la sala donde el eco era más fuerte. un espaci