Alexander
El despacho está silencioso. Como siempre, mi santuario personal. Aquí, entre papeles y correos electrónicos sin respuesta, el mundo parece más manejable, controlable. Pero hoy, todo parece diferente. No importa cuánto intente mantener la fachada de confianza, de control absoluto, algo dentro de mí ha cambiado. Algo que no puedo deshacer, ni olvidar, ni dejar de pensar.
Mi mirada recorre el escritorio, el eco de la conversación que tuve con Mia aún retumbando en mi mente. No fue como