Mia
El silencio de mi apartamento esa mañana era ensordecedor, como si todo el mundo hubiera desaparecido y solo quedara yo y mis pensamientos. No podía dejar de dar vueltas a lo que había sucedido la noche anterior, a lo que no sucedió. Sus palabras aún resonaban en mi mente: "Quédate". Y yo me fui. Me fui sin mirar atrás, sin darle lo que parecía ser su último intento, su último suspiro de esperanza. Lo había dejado, y ahora mi alma se sentía vacía, un vacío más grande que cualquier espacio f