Alexander
Había algo en la forma en que se veía al entrar a la habitación que me quitaba el aliento. Ella caminaba despacio, como si lo hiciera a propósito, como si supiera que cada uno de sus movimientos me calaba hasta los huesos. Pero no podía ceder, no podía mostrarle la vulnerabilidad que se estaba desbordando dentro de mí. No podía dejar que ella supiera que, al verla, mi mundo perdía su equilibrio. Porque, aunque no lo admitiera, estaba tan cerca de perderme en ella, de perderlo todo, qu