Alexander
Hay algo intoxicante en el poder absoluto. Y a veces, me pregunto si mi obsesión por controlarlo todo ha sido lo que me ha mantenido firme, o si simplemente no soy capaz de dejarlo ir.
Desde que Mia entró en mi oficina y jugó su carta de desafío, algo en mí se agitó. No es la primera vez que alguien se atreve a cuestionarme. No es la primera vez que me desafían. Pero sí es la primera vez que lo hacen con esa sonrisa retadora, esa mirada arrogante que dice más que mil palabras. Como si