Han pasado dos semanas desde el incidente en el almacén. Dos semanas desde que la sombra de Danny dejó de perseguirme para convertirse en un cadáver sin nombre en los registros olvidados de la ciudad. Lo que más me sorprende no es el silencio de la policía comprada por los dos hombres que me han salvado la vida, sino la extraña calma que se ha instalado en mi vida.
La relación entre mi abuelo y Lucien ha pasado de ser una Guerra Fría a una tregua diplomática casi cordial. He escuchado susurros