El sonido de los pesados portones de hierro de la mansión de Lucien abriéndose tiene un eco metálico que parece vibrar en mis propios huesos. Observo el movimiento desde la parte trasera del auto, mientras mis dos escoltas en los asientos delanteros permanecen en un silencio profesional, mientras mis dedos no dejan de juguetear, trazando una y otra vez el relieve de mi anillo de mariposa en un gesto nervioso que delata la tormenta que arrecia en mi interior.
Es la primera vez que cruzo este umb