La noche ha caído con el peso silencioso de una sentencia, y yo estoy, por extraño que parezca, acostada en una cama. Las sábanas de hilo fino, la almohada de plumas y la oscuridad opulenta de mi jaula. Todo es un contraste brutal con el estado patético en el que había estado horas antes.
Después del incidente del sótano, me había retirado a mi habitación como un animal herido a su madriguera. Mi primer acto fue la purificación. Una ducha larga, hirviendo, con la esperanza de que el agua arrast