DAMIAN
Salí de mi habitación y Matteo ya me esperaba junto a la puerta, con una expresión que conocía de sobra.
—¿Qué pasa?
—Sus padres están aquí —dijo, pero su rostro aún reflejaba palabras no dichas.
—¿Cuál es el problema, Matteo?
—Su madre y su hermana están en su habitación —añadió, bajando de pronto la voz.
Me giré hacia él de inmediato. —¿Las dejaste entrar a su habitación?
—No. —Sacudió la cabeza—. No sabemos quién lo hizo, pero ya estamos buscando al responsable.
—Hum, encuéntralo —ord