SERA
Me di la vuelta en la cama y abrí los ojos lentamente. Parecía que algo o alguien me estaba observando. Me froté los ojos, sin saber bien qué era, y fue entonces cuando la vi con claridad.
—¡Christy! —grité y me incorporé de golpe—. Dios mío, me has asustado —susurré, intentando recuperar el aliento. Ella estalló en carcajadas y yo no pude evitar sonreír. Llevaba más de una semana aquí y Christy había hecho que todo fuera menos frustrante.
—¿Quién creías que era? —preguntó sin parar de reí