# CAPÍTULO 36: EL CALVARIO DE LA SOMBRA (POV ISABELLA)
El sótano de la Casa del Lago no era una habitación; era una tumba húmeda y fría que olía a moho, a hierro viejo y a mi propia desesperación. Había pasado una semana desde que Alexander me arrastró por el cabello fuera de su despacho, una semana desde que la última chispa de luz en su mirada se extinguió para dar paso a una oscuridad que no conocía fronteras.
Siete días. Los he contado por el goteo incesante de una tubería rota en la esquin