CAPÍTULO 24: EL FILO DE LA OBSESIÓN (POV ALEXANDER)
El amanecer en los bosques del norte de Nueva York no tiene la calidez dorada de Italia; es una línea de luz gris y afilada que corta la niebla como un bisturí. Me levanté a las cinco de la mañana, antes de que el resto de la casa diera señales de vida. Necesitaba salir de esa cabaña. La presencia de Isabella en la habitación contigua era una distracción que no podía permitirme. Su olor, esa mezcla de jazmín y algo puramente suyo, parecía fil