# CAPÍTULO 25: CICATRICES Y SEDA (POV ALEXANDER)
El vapor llenaba mis pulmones, asfixiándome con su aroma, mientras la veía moverse bajo el agua. Mi cuerpo estaba en guerra; mi mente dictaba odio, pero mi sangre exigía posesión. Estaba a punto de dar media vuelta y marcharme, de huir de esa debilidad, cuando el crujido de mi bota sobre la loseta húmeda rompió el hechizo.
Isabella se tensó. Cerró la llave del agua con un movimiento brusco y se giró, cubriéndose instintivamente con las manos, aun